El "how to" de yo y mis ellos

Dado que algunos no entienden muy bien el funcionamiento de este blog, diré que no se trata de un blog. Es cierto, se pueden comentar las "entradas". Pero las "entradas" son capítulos; de modo que se deben leer en el orden correcto. Dada la idiosincrasia de la herramienta usada, el capítulo presentado es la última entrada; de modo que si quieres empezar un libro nuevo debes ir las etiquetas y seleccionar el libro; así podrás ver todos los capítulos colgados.

domingo, 25 de julio de 2010

Crónicas de Jones Murray: El final - Prólogo 2: "Addy"



La música acaricia mis oídos mientras una voz dulce baila a su son. No abro los ojos. Los recuerdos deben ser atesorados con cariño cuando son lo único que te queda. Saborear el instante en el corazón, cuidando los detalles, estimulando la memoria para evitar el cruel olvido. Más voces se unen al ambiente, no cantan, sólo murmuran suavemente para no perturbar a la canción. No sé lo que dicen; jamás presté atención, pero deben estar allí; como los otros sonidos: El camarero picando el hielo en la cocina, el barman mezclando el cóctel, el susurro de los vestidos al rozar, casi imperceptibles sin ellos se pierde la esencia. El olor. los perfumes se mezclan con el humo del tabaco y el aroma del alcohol. Es un olor característico que jamás volveré a oler. El sabor del último cigarrillo que he fumado todavía esta pegado en mi boca, resecándola y dejando la característica sensación pegajosa. Tengo un poco de calor. Debe ser verano. La corbata me aprieta ligeramente el cuello, y tengo ganas de aflojar el nudo. Pero se que no debo hacerlo. Huele a sitio distinguido y la colonia que llevo me indica que espero a una dama. Decido que no sería elegante que me viese con los ojos cerrados, así que abro los ojos lentamente.

sábado, 24 de julio de 2010

El albañil errante - Capítulo 4

"Antes yo era como Miles,
un pringado delgaducho del que todas las tías se mofaban,
ahora estoy cachas y todas las tías se me quieren follar.

Que las respeten sus padres durante el día,
que yo las respetaré en la cama cada noche. Ja!"
(Jorge Andrés Pastor)

Una vez decididos a fisgonear en los archivos de seguridad sobre el asesinato, se dirigieron a la sala de mantenimiento informático dónde pasaban la mayor parte del tiempo, excepto cuando Jorge estaba en el gimnasio. La SI, como la llamaba Miles, era una pequeña estancia circular de no más de cuatro metros de radio por cuyo perímetro culebreaban un terminales y pantallas. En el centro destacaba un proyector holográfico que descendía unos palmos del techo con forma de semiesfera de cristal negra. Miles estaba muy orgulloso de la sala, puesto que lo habían diseñado según sus especificaciones técnicas; y ciertamente se movía como pez en el agua sobre su silla deslizable.

domingo, 18 de julio de 2010

El aliento del Dragón: Andigar - Prólogo

Nuestro verdadero origen se remonta a la era de los inmortales; muchos os dirán que sólo es una leyenda. Yo no estuve allí y desconozco la verdad; pero he visto muchas cosas a lo largo de mi vida antes de que perdiese la visión. Cuando aún podía contar mis años con los dedos de una mano, vi al último de los protegidos del Dragón; iluminando el cielo nocturno con su luz, bailar la danza del viento con sus enemigos, en una guerra perdida. Allí, cayó el hombre; pero se levantó una leyenda. Se dice que el aliento del Dragón sólo le es obsequiado a aquellos cuya alma va mas allá de la humanidad. Por eso ya no quedan guerreros como esos; pues esos hombres se perdieron en el tiempo. Por todo eso os digo, que lo que ahora os narraré no os parecerá mas que un cuento para niños; pero que seguramente hay mas verdad que mentira. Aunque nunca sabremos lo que en realidad sucedió.

Crónicas de Jones Murray: El final - Prólogo 1: "La guerra"



La lluvia pintaba las calles de un tramado oscuro grisáceo. Los tenues reflejos de las gotas de agua bajo la escasa iluminación de la ciudad, evocaban el significativo nombre de la ciudad; Esperanza. Era un día normal. En aquella ciudad siempre llovía. Los habitantes habían aprendido a vivir con ello, aunque esto no quitaba que los días soleados salieran en masa a ocupar los numerosos parques y zonas verdes. Nueva Esperanza, pues era éste su nombre completo, estaba situada cerca de la antigua Salt Lake City, en los desaparecidos Estados Unidos. En realidad nunca había sido una zona tan lluviosa, pero la guerra y el invierno nuclear habían vuelto del revés el clima. La nueva lluvia ácida había mancillado la tierra y el agua, ya nada era lo que alguna vez fue. El agua contaminada, maldita quizá, mataba todo lo vivo; por ello los alrededores de la ciudad no eran más que desierto. La ubicación no fué elegida al azar, pues incluso la muerte misma odiaba el llanto de la tierra.